Desde la reforma a nuestro sistema universitario realizado en la década de los ochenta, cada vez me sorprendo mas al ver las siderales utilidades que consiguen las casas de estudios privadas, y con disgusto las públicas, con el ‘negocio’ de la educación. Sin embargo, debo reconocer que en mis cortos veinte años nunca me había causado tal molestia conocer la cifra a la que ascienden hoy tales ganancias, así a la fecha el mercado de la educación superior mueve más de 3.300 millones de dólares, y lo que es peor con altísimas posibilidades de seguir creciendo.
Es así como hoy nuestro país, según datos del fondo monetario internacional, ostenta un vergonzoso segundo lugar en el ranking de los países en la relación entre aranceles y el ingreso per cápita promedio de cada chileno, el cual significa un 39% del ingreso per capita. Lo curioso es que Chile solo es superado por Estados Unidos, país potencia mundial cuyo nivel de ingresos es estrepitosamente superior al de nuestro país.
Sólo para hacernos una idea, hoy en nuestro país el arancel mínimo entre las carreras ofrecidas por los planteles universitarios asciende a la suma de 3.000 dólares, que si los convertimos en nuestra moneda nos da una cifra de 1.540.000 pesos, cifra que por si sola es impresentable.
Estos números hablan por si solos, y a mi entender nos dicen con gran urgencia que algo no marcha bien. Desde luego podrán existir, pienso que son los menos, personas a quienes les agrade el actual sistema y otras, que estoy seguro que son la inmensa mayoría, que claman por un cambio profundo de nuestro sistema universitario entre las cuales pertenezco, pero por sobre estas legítimas diferencias se interpone el futuro y la necesidad de una vez por todas de abordar el tema de la educación con una mirada conciliadora y no excluyente como la hemos visto durante el último tiempo.
Al decir que por sobre las diferencias legítimas se interpone el futuro, hago ver el enorme desafío que tiene por delante nuestro país de convertirnos en actor principal de la llamada sociedad del conocimiento, cuestión que sin dudas en las próximas décadas determinara el nivel de riqueza de las naciones, con la consecuente retribución económica a las personas que forman parte de ella. Pero si queremos ser un país justo, debemos tener claro que nuestra inserción al mundo del conocimiento y de las oportunidades, no se logrará si tenemos como base el actual sistema educativo, pues por el contrario, con él sólo lograremos excluir a una gran cantidad de ciudadanos que por el sólo hecho de no tener ingresos suficientes para acceder a una carrera universitaria se verán ajenos a las múltiples posibilidades que esta nos ofrece.
En definitiva, si aspiramos a convertirnos en el corto plazo en una sociedad desarrollada, debemos tener plena seguridad de que ello no lo lograremos con un sistema universitario que crece a costa del endeudamiento excesivo de las familias, sino que es mas viable conseguirlo con un sistema en el cual las universidades públicas puedan albergar a la gran cantidad de talentos chilenos que hoy en día se encuentran excluidos. Sin embargo, esto no tiene sentido si sólo se le exige al estado mayores recursos económicos, sino que sólo rendirá frutos cuando el gobierno y la sociedad civil sean capaces de exigirles a ellas una educación de excelencia, entendiendo claramente que para alcanzarla se requiere dejar de lado antiguas prácticas deplorables y centrar nuestros esfuerzos en construir universidades públicas líderes en investigación y en formación de capital humano, cuyos intereses de desarrollo coincidan y vayan de la mano con los intereses del bien común. Solo de esta forma, y con el apoyo de todos, podremos creer que un Chile más justo es posible.
jueves, 12 de agosto de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
Uniones de hecho
Sin duda alguna una de las noticias que se ha robado la atención esta semana en los medios es el envío al congreso de un proyecto de ley que busca regular las llamadas uniones de hecho, el cual como todo proyecto que tiene por objeto regular una cuestión valorica ha permitido dar luz a las distintas opiniones que se tienen al respecto.
Este proyecto en palabras del senador Allamand quien es uno de sus patrocinadores viene a regular relaciones de convivencias entre heterosexuales como también entre homosexuales, creando un régimen jurídico paralelo al contrato de matrimonio, el que se constituiría por solemne escritura pública ante notario competente, y que tiene por objetivo principal permitirles a casi dos millones de compatriotas que no han decidido o no quieren contraer matrimonio a regular las relaciones patrimoniales y sucesorias que de su relación puedan surgir.
Personalmente me muestro proclive a la iniciativa de regular las convivencias entre heterosexuales no casados y también con mayores aprensiones a las de homosexuales, puesto que en la práctica es posible constatar que cada vez más las parejas heterosexuales jóvenes en nuestro país se sienten alejadas de contraer el vínculo matrimonial motivados quizás por una razón de fondo que es sentir que no es necesario estar vinculado conyugalmente con otra persona para cumplir los objetivos tan deseados socialmente que son el de procrear, asistirse mutuamente y el de vivir juntos. Esta negativa creo que obedece a una constante mundial que yo la entiendo como el no estar dispuestos a contraer un vínculo cuya desvinculación es demasiada gravosa, ante lo cual es preferible un régimen jurídico flexible cuya desvinculación proceda solo con la manifestación de la voluntad.
Pero mi opinión al igual que la de muchos que piensan de este modo ha sido contrapuesta por quienes legítimamente creen aún que este proyecto perjudicaría a la institución del matrimonio y a la concepción de familia matrimonial que ellos entienden y protegen. Ante estos argumentos lo primero que cabe señalar es que hoy es una tendencia indiscutible el hecho de que en la sociedad chilena existen mas de un tipo de familia, por supuesto que aún perdura la creada bajo el alero del matrimonio, pero también existen aquellas en que los hijos nacen del fruto de la relación de padres que no han contraído matrimonio o personas del mismo sexo que comparten armoniosamente en un clima de respeto y unidad, ante lo cual es evidente que existe una realidad carente de regulación y por ello se hace necesario que el gobierno de Chile de respuesta a ello.
En fin, en una sociedad democrática como la nuestra es deseable que se contrapongan puntos de vistas ante la discusión de los temas valóricos, pero lo que no se puede tolerar es que un grupo de la sociedad intente deslegitimar este tipo de demandas sociales señalando que no son de la debida relevancia como para discutirlas o lo que es peor descartarlas a priori argumentando que existen cosas mas importantes. Ante los intolerantes no se puede ser tolerante, sólo basta informarles que en el mundo no hay sociedad civilizada y desarrollada que no haya discutido al menos estos temas con alturas de miras, y lo que es aún mas preocupante, no podemos ser tan egoístas con personas que merecen al igual que nosotros ser feliz por el sólo interés personal de mantener un status quo tradicionalista puesto que cuando una sociedad evita los debates valóricos por este sólo motivo refleja que es una sociedad no abierta al dialogo y a aceptar nuevas realidades presentes en nuestro país, lo cual tarde o temprano genera conflicto social.
Es por ello que en horabuena se presente el proyecto al congreso, se discuta y se decida sin negar a priori el sano y necesario debate que debe prevalecer en toda sociedad democrática.
Este proyecto en palabras del senador Allamand quien es uno de sus patrocinadores viene a regular relaciones de convivencias entre heterosexuales como también entre homosexuales, creando un régimen jurídico paralelo al contrato de matrimonio, el que se constituiría por solemne escritura pública ante notario competente, y que tiene por objetivo principal permitirles a casi dos millones de compatriotas que no han decidido o no quieren contraer matrimonio a regular las relaciones patrimoniales y sucesorias que de su relación puedan surgir.
Personalmente me muestro proclive a la iniciativa de regular las convivencias entre heterosexuales no casados y también con mayores aprensiones a las de homosexuales, puesto que en la práctica es posible constatar que cada vez más las parejas heterosexuales jóvenes en nuestro país se sienten alejadas de contraer el vínculo matrimonial motivados quizás por una razón de fondo que es sentir que no es necesario estar vinculado conyugalmente con otra persona para cumplir los objetivos tan deseados socialmente que son el de procrear, asistirse mutuamente y el de vivir juntos. Esta negativa creo que obedece a una constante mundial que yo la entiendo como el no estar dispuestos a contraer un vínculo cuya desvinculación es demasiada gravosa, ante lo cual es preferible un régimen jurídico flexible cuya desvinculación proceda solo con la manifestación de la voluntad.
Pero mi opinión al igual que la de muchos que piensan de este modo ha sido contrapuesta por quienes legítimamente creen aún que este proyecto perjudicaría a la institución del matrimonio y a la concepción de familia matrimonial que ellos entienden y protegen. Ante estos argumentos lo primero que cabe señalar es que hoy es una tendencia indiscutible el hecho de que en la sociedad chilena existen mas de un tipo de familia, por supuesto que aún perdura la creada bajo el alero del matrimonio, pero también existen aquellas en que los hijos nacen del fruto de la relación de padres que no han contraído matrimonio o personas del mismo sexo que comparten armoniosamente en un clima de respeto y unidad, ante lo cual es evidente que existe una realidad carente de regulación y por ello se hace necesario que el gobierno de Chile de respuesta a ello.
En fin, en una sociedad democrática como la nuestra es deseable que se contrapongan puntos de vistas ante la discusión de los temas valóricos, pero lo que no se puede tolerar es que un grupo de la sociedad intente deslegitimar este tipo de demandas sociales señalando que no son de la debida relevancia como para discutirlas o lo que es peor descartarlas a priori argumentando que existen cosas mas importantes. Ante los intolerantes no se puede ser tolerante, sólo basta informarles que en el mundo no hay sociedad civilizada y desarrollada que no haya discutido al menos estos temas con alturas de miras, y lo que es aún mas preocupante, no podemos ser tan egoístas con personas que merecen al igual que nosotros ser feliz por el sólo interés personal de mantener un status quo tradicionalista puesto que cuando una sociedad evita los debates valóricos por este sólo motivo refleja que es una sociedad no abierta al dialogo y a aceptar nuevas realidades presentes en nuestro país, lo cual tarde o temprano genera conflicto social.
Es por ello que en horabuena se presente el proyecto al congreso, se discuta y se decida sin negar a priori el sano y necesario debate que debe prevalecer en toda sociedad democrática.
lunes, 21 de junio de 2010
Chile y el loco querido
Nadie a estas alturas duda lo importante que ha resultado el ingreso del loco Bielsa a la banca de nuestra selección nacional. Salir segundos en la eliminatoria mas complicada del orbe de por sí parece ser un pergamino suficiente en tierras que no acostumbran a participar en campeonatos mundiales, pero lo que hoy ha logrado al mando de nuestra selección parece haber dejado en el olvido este primer logro.
Esto se suma al gran trabajo tactico realizado por el loco, cuyos planteamientos han sido rapidamente absorvidos y practicados por una camada de jovenes chilenos cuya valentía y amor por su tierra nos permiten seguir creyendo en esta travesía mundialera, ademas no podemos dejar al olvido el impecable trabajo motivacional y sicológico que ha realizado en los jugadores, cuyos frutos fertiles estan dando que hablar en tierras africanas.
Esta es la selección chilena que desde Francia 98 queriamos ver, un equipo encarador, tactico y ofensivo, pero quizas lo mas importante lleno de humildad, virtud que hoy en día solo los grandes pueden conservar. Viva Chile, viva mi país, sigamos con estos resultados y podremos decir que valio la pena esperar largos 12 años para nuevamente abrasarnos, llenarnos de emoción y gritar con el alma VIIVA CHIIILE MIEEERDA.
Esto se suma al gran trabajo tactico realizado por el loco, cuyos planteamientos han sido rapidamente absorvidos y practicados por una camada de jovenes chilenos cuya valentía y amor por su tierra nos permiten seguir creyendo en esta travesía mundialera, ademas no podemos dejar al olvido el impecable trabajo motivacional y sicológico que ha realizado en los jugadores, cuyos frutos fertiles estan dando que hablar en tierras africanas.
Esta es la selección chilena que desde Francia 98 queriamos ver, un equipo encarador, tactico y ofensivo, pero quizas lo mas importante lleno de humildad, virtud que hoy en día solo los grandes pueden conservar. Viva Chile, viva mi país, sigamos con estos resultados y podremos decir que valio la pena esperar largos 12 años para nuevamente abrasarnos, llenarnos de emoción y gritar con el alma VIIVA CHIIILE MIEEERDA.
viernes, 21 de mayo de 2010
Escenario post 21 de mayo
Al fin llego el 21 de mayo y despues de 50 años un presidente de la centro derecha cumplio con el mandato constitucional de dar cuenta del estado de la nación a la república.
La primera impresión que tuve al escuchar las palabras del presidente Piñera fue que como buen emprendedor supo reconocer las grandes oportunidades que el desastre del pasado 27 de febrero arrojo. El hecho de rendir homenaje a los ex presidentes de la república y especialmente a los de la concertación, dejo en claro que la intención del mandatario es capitalizar la necesidad de unidad nacional generada por el debastador desastre natural. Pero también, y creo que es lo mas importante, Piñera por medio del discurso logro dibujar el camino de lo que serán sus próximos 4 años en la moneda.
El hecho de convocar a la oposición a trabajar unidos por el futuro de Chile, da muestras vivas que aún el propósito del ejecutivo es convocar a un gobierno de unidad. En este sentido el mensaje comunicativo que se da es que dadas las circunstancias gobierno y oposición deben actuar unidos frente al enemigo común, que pareciera ser la fatidica tarea de superar el subdesarrollo.
Sin perjuicio de lo importante de aquello, lo más importante del discurso fue sin duda la ruta de navegación del gobierno de la coalición por el cambio. Desde luego que muchas de las propuestas son del todo ambiciosas y una parte de ellas van en el sentido indicado si se quiere alcanzar el umbral de desarrollo, pero como así se es ambicioso en el discurso el gobierno tendra que ser ambicioso y eficaz en la gestión si es que quiere al menos cumplir una parte considerable de las propuestas. Es allí el gran desafío del nuevo gobierno, y es allí donde los chilenos esperaremos la tan publicitada nueva forma de gobernar. Porque el discurso es la parte facil de la política, pero donde realmente se hace política es en la concresión de los proyectos que represetan a un gobierno. Es en este sentido, que el gobierno tendra que ser capaz de adelgazar lo que más pueda la grasa de la máquina burocratica del estado, ya que muchas de las propuestas demandan servicios y organismo públicos agiles y eficientes, los cuales hoy en día distan mucho de existir.
Como balance creo que se cumplieron las expectativas, no se pronunciaron medidas indseables como la venta de activos públicos o retrocesos en las libertades civiles, pero si es que el gobierno realmente no quiere transformarse sólo en el gobierno de la reconstrucción ,tendra que ser capaz de mover la gran maquina del estado en vista a la concreción de los desafios que hay por delante. La experiencia y la historia mediata del país, nos han dado pruebas feacientes de que aquello no es tarea facil y que si se quiere avanzar a pasos agigantados hay que pagar un costo alto. Es en este escenario en el que queda el presidente y el gobierno despues del primer 21 de mayo.
La primera impresión que tuve al escuchar las palabras del presidente Piñera fue que como buen emprendedor supo reconocer las grandes oportunidades que el desastre del pasado 27 de febrero arrojo. El hecho de rendir homenaje a los ex presidentes de la república y especialmente a los de la concertación, dejo en claro que la intención del mandatario es capitalizar la necesidad de unidad nacional generada por el debastador desastre natural. Pero también, y creo que es lo mas importante, Piñera por medio del discurso logro dibujar el camino de lo que serán sus próximos 4 años en la moneda.
El hecho de convocar a la oposición a trabajar unidos por el futuro de Chile, da muestras vivas que aún el propósito del ejecutivo es convocar a un gobierno de unidad. En este sentido el mensaje comunicativo que se da es que dadas las circunstancias gobierno y oposición deben actuar unidos frente al enemigo común, que pareciera ser la fatidica tarea de superar el subdesarrollo.
Sin perjuicio de lo importante de aquello, lo más importante del discurso fue sin duda la ruta de navegación del gobierno de la coalición por el cambio. Desde luego que muchas de las propuestas son del todo ambiciosas y una parte de ellas van en el sentido indicado si se quiere alcanzar el umbral de desarrollo, pero como así se es ambicioso en el discurso el gobierno tendra que ser ambicioso y eficaz en la gestión si es que quiere al menos cumplir una parte considerable de las propuestas. Es allí el gran desafío del nuevo gobierno, y es allí donde los chilenos esperaremos la tan publicitada nueva forma de gobernar. Porque el discurso es la parte facil de la política, pero donde realmente se hace política es en la concresión de los proyectos que represetan a un gobierno. Es en este sentido, que el gobierno tendra que ser capaz de adelgazar lo que más pueda la grasa de la máquina burocratica del estado, ya que muchas de las propuestas demandan servicios y organismo públicos agiles y eficientes, los cuales hoy en día distan mucho de existir.
Como balance creo que se cumplieron las expectativas, no se pronunciaron medidas indseables como la venta de activos públicos o retrocesos en las libertades civiles, pero si es que el gobierno realmente no quiere transformarse sólo en el gobierno de la reconstrucción ,tendra que ser capaz de mover la gran maquina del estado en vista a la concreción de los desafios que hay por delante. La experiencia y la historia mediata del país, nos han dado pruebas feacientes de que aquello no es tarea facil y que si se quiere avanzar a pasos agigantados hay que pagar un costo alto. Es en este escenario en el que queda el presidente y el gobierno despues del primer 21 de mayo.
viernes, 14 de mayo de 2010
Bicentenario y la necesidad de unidad cívica.
Cuando estamos a menos de siete días de la primera cuenta pública del presidente Piñera, bien vale la pena detener por unos minutos nuestras agitadas vidas para reflexionar en torno a la viabilidad política del proyecto de la coalición por el cambio, en el sentido de lograr ser no sólo el gobierno del terremoto sino que el gobierno del cambio.
Para ser justos cabe reconocer que los primeros dos meses del nuevo gobierno han estado condicionados a dar soluciones urgentes a los problemas generados por el terremoto, lo cual le ha impedido al ejecutivo impulsar las iniciativas legislativas en torno a las materias que fueron propias de la campaña y que caracterizan a su sector, lo cual es entendible. Sin embargo, el gobierno no puede excusare indefinidamente en esta causal imprevisible, puesto que ya al ver pasado mas de tres meses de la catástrofe los ciudadanos y particularmente los electores que votaron por la opción del cambio comenzarán a exigir al gobierno que cumpla con lo prometido.
En este sentido, las nuevas autoridades tendrán que ser inteligentes y astutos para conformar un escenario político favorable que les permita dar movibilidad a la agenda legislativa. Pero para esto, el presidente y los partidos de gobierno deben tener muy claro que el hecho de no contar con las mayorías en ninguna de las cámaras de nuestro congreso los obliga a negociar con los miembros de la oposición. Lo anterior muy por lejos de ser un punto en contra como algunos lo creen, es una gran oportunidad que la coalición por el cambio debe ser capaz de canalizar, en el entendido de que si realmente la aspiración que los mueve es ser el gobierno que le cambie la cara a Chile para lo cual se necesita aprobar leyes sobre materias sensibles y de gran importancia nacional, deberán tender los puentes necesarios para que los miembros de la oposición estén dispuestos a remar en el mismo sentido que desea el gobierno.
Lo anterior es crucial y va en el sentido de un gobierno de unidad nacional planteado por el presidente Piñera. Esto adopta mas fuerza al ver que el terremoto y la situación de vulnerabilidad que este genero en la sociedad chilena, puede ser una tremenda oportunidad del gobierno de conquistar a los ciudadanos con la invitación de hacerse partes de un desafío épico que es la tarea que tenemos como país de reconstruir nuestro espíritu quebrantado por la catástrofe generando un nuevo clima de amistad cívica que permita adoptar las medidas aún pendientes que Chile debe adoptar con el fin de asegurar un mayor bienestar a sus nacionales.
Sólo teniendo en cuenta este escenario el país podrá seguir avanzado en los desafíos que aún tiene por delante. Es decisión del nuevo gobierno adoptar esta postura de unidad cívica. Pero lo que no puede guiar el camino del gobierno es el intento de limitar a los partidos de gobierno la tarea de construir un nuevo Chile pasando la locomotora a los partidos de la oposición.
De este modo para que el gobierno de la coalición por el cambio no sólo sea recordado en los libros de historia como el gobierno de la reconstrucción, sus autoridades deberán tener en vista que la principal exigencia que nos impone la celebración de nuestro bicentenario es ser capaces de crear un nuevo clima de amistad cívica. Es de esperar que el presidente intuya este escenario y permita que demos vuelta la página de la catástrofe y nos enfoquemos en los desafíos de largo plazo, teniendo el respaldo de nuestra historia política republicana la que nos dice que cuando mejor le ha ido al país es cuando ambas coaliciones trabajan unidos por Chile.
Para ser justos cabe reconocer que los primeros dos meses del nuevo gobierno han estado condicionados a dar soluciones urgentes a los problemas generados por el terremoto, lo cual le ha impedido al ejecutivo impulsar las iniciativas legislativas en torno a las materias que fueron propias de la campaña y que caracterizan a su sector, lo cual es entendible. Sin embargo, el gobierno no puede excusare indefinidamente en esta causal imprevisible, puesto que ya al ver pasado mas de tres meses de la catástrofe los ciudadanos y particularmente los electores que votaron por la opción del cambio comenzarán a exigir al gobierno que cumpla con lo prometido.
En este sentido, las nuevas autoridades tendrán que ser inteligentes y astutos para conformar un escenario político favorable que les permita dar movibilidad a la agenda legislativa. Pero para esto, el presidente y los partidos de gobierno deben tener muy claro que el hecho de no contar con las mayorías en ninguna de las cámaras de nuestro congreso los obliga a negociar con los miembros de la oposición. Lo anterior muy por lejos de ser un punto en contra como algunos lo creen, es una gran oportunidad que la coalición por el cambio debe ser capaz de canalizar, en el entendido de que si realmente la aspiración que los mueve es ser el gobierno que le cambie la cara a Chile para lo cual se necesita aprobar leyes sobre materias sensibles y de gran importancia nacional, deberán tender los puentes necesarios para que los miembros de la oposición estén dispuestos a remar en el mismo sentido que desea el gobierno.
Lo anterior es crucial y va en el sentido de un gobierno de unidad nacional planteado por el presidente Piñera. Esto adopta mas fuerza al ver que el terremoto y la situación de vulnerabilidad que este genero en la sociedad chilena, puede ser una tremenda oportunidad del gobierno de conquistar a los ciudadanos con la invitación de hacerse partes de un desafío épico que es la tarea que tenemos como país de reconstruir nuestro espíritu quebrantado por la catástrofe generando un nuevo clima de amistad cívica que permita adoptar las medidas aún pendientes que Chile debe adoptar con el fin de asegurar un mayor bienestar a sus nacionales.
Sólo teniendo en cuenta este escenario el país podrá seguir avanzado en los desafíos que aún tiene por delante. Es decisión del nuevo gobierno adoptar esta postura de unidad cívica. Pero lo que no puede guiar el camino del gobierno es el intento de limitar a los partidos de gobierno la tarea de construir un nuevo Chile pasando la locomotora a los partidos de la oposición.
De este modo para que el gobierno de la coalición por el cambio no sólo sea recordado en los libros de historia como el gobierno de la reconstrucción, sus autoridades deberán tener en vista que la principal exigencia que nos impone la celebración de nuestro bicentenario es ser capaces de crear un nuevo clima de amistad cívica. Es de esperar que el presidente intuya este escenario y permita que demos vuelta la página de la catástrofe y nos enfoquemos en los desafíos de largo plazo, teniendo el respaldo de nuestra historia política republicana la que nos dice que cuando mejor le ha ido al país es cuando ambas coaliciones trabajan unidos por Chile.
sábado, 1 de mayo de 2010
Derecho PUCV mirada de futuro.
Sin duda alguna que durante los primeros 115 años de historia de nuestra escuela de derecho se han conseguidos logros muy importantes, se fundó el primer curso de leyes en nuestra región de Valparaíso dependiente de los sagrados corazones, se estableció la primera sede de la universidad católica fuera de la región metropolitana, se formaron las primeras generaciones de abogados que se caracterizaron por su impronta y excelencia académica, todos logros que han permitido, por ejemplo, que hoy nuestra escuela por segundo año consecutivo se encuentre entre las tres mejores escuelas de derecho de nuestro país, o que seamos líderes indiscutidos a nivel nacional en investigación y desarrollo de las ciencias jurídicas.
Lo anterior sin duda que llena de orgullo a las nuevas generaciones de estudiantes y futuros abogados que hoy tenemos el privilegio de estudiar en las aulas de la pontificia universidad católica de Valparaíso. Sabemos que dichos logros son el resultado de largos procesos académicos e institucionales, y que en ellos han participado con gran esmero y dedicación un número significativo de abogados, profesores, personal administrativo y alumnos, que en vista de lo que han logrado merecen todo nuestro reconocimiento y aprecio, entendiendo que si hoy nos enorgullecemos de estudiar en la mejor escuela de derecho del país es gracias a su trabajo y dedicación.
Sin embargo, como miembros de las nuevas generaciones de estudiantes no podemos quedarnos dormidos en la complacencia que significa ver todo lo que se ha logrado durante estos 115 años, si no que al contrario, somos nosotros quienes debemos empeñarnos en el desafío de construir los pilares esenciales que determinarán el futuro de nuestra escuela. Es a esta tarea ardua pero noble a la que cada uno de nosotros debe sentirse llamado a participar.
El desafío que tenemos por delante nos exige ser capaces de avanzar en aquellas materias en las cuales durante estos 115 años no fuimos capaces de crecer y desarrollarnos, porque si queremos ser capaces de cumplir con esta tarea debemos empezar reconociendo nuestras debilidades y flaquezas, sólo el conocimiento acabado de ellas nos permitirá en el futuro tomar las decisiones correctas.
Desde luego que hoy como escuela tenemos más de una debilidad, pero creo que la más importante, en atención a las consecuencias negativas que nos provoca, es contar con un régimen curricular excesivamente rígido. Si bien es justo reconocer que este es uno de los elementos institucionales que nos permite gozar de excelencia, es justo también alertar sobre los efectos negativos que genera. A causa de él nuestra escuela ha perdido una gran oportunidad de posicionar a sus abogados en el mercado laboral, toda vez que si de algo no nos debemos enorgullecer es de los 11 años que nuestros alumnos se demoran en su proceso de titulación, lo cual hace que el número de abogados de esta escuela que se titula por año es muy bajo en comparación a otras universidades de igual o menor prestigio que el nuestro.
Este es un desafío gigante que tenemos como comunidad universitaria y , para dar solución a él debemos ser capaces de encontrar la fórmula que nos permita compatibilizar la deseada flexibilidad curricular sin renunciar a la formación de excelencia que hoy en día nos caracteriza a nivel nacional. Porque están equivocados quienes creen que la excelencia es sinónimo de rigidez.
Otra manifestación del problema se vincula con nuestro actual sistema de evaluación, el cual al contrario de incentivar la excelencia genera que gran parte de los alumnos pase sus ramos con las notas mínimas exigidas, lo cual desincentiva el rendimiento de estos, toda vez que en un régimen de evaluación en el que se premie la excelencia, permitiendo la eximición, los alumnos tendrán mayores incentivos para intentar conseguir una nota alta. Pero lo más preocupante y que se relaciona directamente con la falta de posicionamiento de nuestros alumnos, es que hoy para acceder a altos cargos dentro del poder judicial, ministerio público o bien, para integrar los más prestigiosos estudios de abogados se nos exige determinadas notas de presentación para competir por los cargos, de este modo artificialmente nos estamos poniendo una barrera de entrada a estos mercados.
Un abogado no sólo debe recibir una formación teórica, sino que una integral, y para ello es necesario que nuestras autoridades tomen conciencia de que hoy el mercado laboral está demandando no sólo aptitudes formativas propias de la carrera, si no que cada vez en mayor medida valoran las llamadas habilidades blandas, en este sentido propongo que se incluyan de forma obligatoria en nuestra formación ramos de liderazgo, inteligencia emocional, lógica y argumentación jurídica, habilidades hoy desconocidas por la mayor parte de nuestros egresados.
Pero la buena noticia es que aún estamos a tiempo para realizar estas reformas, y cada vez más se aprecia por parte de dirección y decanato una postura proclive a enfrentar estos desafíos. Es así como tomamos con alegría y esperanza la decisión de que en el año 2011 comenzará a implementarse el régimen semestral, esperamos con ello que se pueda dar al sistema la debida flexibilidad que le permita, por ejemplo, a los alumnos realizar cursos en el extranjero, tomar ramos de formación integral, disponer de mayor tiempo para realizar actividades extra curriculares, entre otras.
Estoy consciente de que el desafío es mayor, y que si queremos enfrentarlo con éxito tendremos que dedicar mucho tiempo y trabajo a su concreción, pero lo que me da esperanzas es ver que por fin las autoridades y el alumnado a tomado conciencia de la importancia de resolver nuestras debilidades, es por ello que invito a cada uno de ustedes a convertirse en miembro activo de este nuevo proceso de reforma, con la absoluta convicción de que los próximos 115 años de futuro dependen de nuestro actuar, y que como jóvenes debemos estar a la altura de lo que el futuro espera de nosotros.
Lo anterior sin duda que llena de orgullo a las nuevas generaciones de estudiantes y futuros abogados que hoy tenemos el privilegio de estudiar en las aulas de la pontificia universidad católica de Valparaíso. Sabemos que dichos logros son el resultado de largos procesos académicos e institucionales, y que en ellos han participado con gran esmero y dedicación un número significativo de abogados, profesores, personal administrativo y alumnos, que en vista de lo que han logrado merecen todo nuestro reconocimiento y aprecio, entendiendo que si hoy nos enorgullecemos de estudiar en la mejor escuela de derecho del país es gracias a su trabajo y dedicación.
Sin embargo, como miembros de las nuevas generaciones de estudiantes no podemos quedarnos dormidos en la complacencia que significa ver todo lo que se ha logrado durante estos 115 años, si no que al contrario, somos nosotros quienes debemos empeñarnos en el desafío de construir los pilares esenciales que determinarán el futuro de nuestra escuela. Es a esta tarea ardua pero noble a la que cada uno de nosotros debe sentirse llamado a participar.
El desafío que tenemos por delante nos exige ser capaces de avanzar en aquellas materias en las cuales durante estos 115 años no fuimos capaces de crecer y desarrollarnos, porque si queremos ser capaces de cumplir con esta tarea debemos empezar reconociendo nuestras debilidades y flaquezas, sólo el conocimiento acabado de ellas nos permitirá en el futuro tomar las decisiones correctas.
Desde luego que hoy como escuela tenemos más de una debilidad, pero creo que la más importante, en atención a las consecuencias negativas que nos provoca, es contar con un régimen curricular excesivamente rígido. Si bien es justo reconocer que este es uno de los elementos institucionales que nos permite gozar de excelencia, es justo también alertar sobre los efectos negativos que genera. A causa de él nuestra escuela ha perdido una gran oportunidad de posicionar a sus abogados en el mercado laboral, toda vez que si de algo no nos debemos enorgullecer es de los 11 años que nuestros alumnos se demoran en su proceso de titulación, lo cual hace que el número de abogados de esta escuela que se titula por año es muy bajo en comparación a otras universidades de igual o menor prestigio que el nuestro.
Este es un desafío gigante que tenemos como comunidad universitaria y , para dar solución a él debemos ser capaces de encontrar la fórmula que nos permita compatibilizar la deseada flexibilidad curricular sin renunciar a la formación de excelencia que hoy en día nos caracteriza a nivel nacional. Porque están equivocados quienes creen que la excelencia es sinónimo de rigidez.
Otra manifestación del problema se vincula con nuestro actual sistema de evaluación, el cual al contrario de incentivar la excelencia genera que gran parte de los alumnos pase sus ramos con las notas mínimas exigidas, lo cual desincentiva el rendimiento de estos, toda vez que en un régimen de evaluación en el que se premie la excelencia, permitiendo la eximición, los alumnos tendrán mayores incentivos para intentar conseguir una nota alta. Pero lo más preocupante y que se relaciona directamente con la falta de posicionamiento de nuestros alumnos, es que hoy para acceder a altos cargos dentro del poder judicial, ministerio público o bien, para integrar los más prestigiosos estudios de abogados se nos exige determinadas notas de presentación para competir por los cargos, de este modo artificialmente nos estamos poniendo una barrera de entrada a estos mercados.
Un abogado no sólo debe recibir una formación teórica, sino que una integral, y para ello es necesario que nuestras autoridades tomen conciencia de que hoy el mercado laboral está demandando no sólo aptitudes formativas propias de la carrera, si no que cada vez en mayor medida valoran las llamadas habilidades blandas, en este sentido propongo que se incluyan de forma obligatoria en nuestra formación ramos de liderazgo, inteligencia emocional, lógica y argumentación jurídica, habilidades hoy desconocidas por la mayor parte de nuestros egresados.
Pero la buena noticia es que aún estamos a tiempo para realizar estas reformas, y cada vez más se aprecia por parte de dirección y decanato una postura proclive a enfrentar estos desafíos. Es así como tomamos con alegría y esperanza la decisión de que en el año 2011 comenzará a implementarse el régimen semestral, esperamos con ello que se pueda dar al sistema la debida flexibilidad que le permita, por ejemplo, a los alumnos realizar cursos en el extranjero, tomar ramos de formación integral, disponer de mayor tiempo para realizar actividades extra curriculares, entre otras.
Estoy consciente de que el desafío es mayor, y que si queremos enfrentarlo con éxito tendremos que dedicar mucho tiempo y trabajo a su concreción, pero lo que me da esperanzas es ver que por fin las autoridades y el alumnado a tomado conciencia de la importancia de resolver nuestras debilidades, es por ello que invito a cada uno de ustedes a convertirse en miembro activo de este nuevo proceso de reforma, con la absoluta convicción de que los próximos 115 años de futuro dependen de nuestro actuar, y que como jóvenes debemos estar a la altura de lo que el futuro espera de nosotros.
viernes, 2 de abril de 2010
Derecho PUCV: Reflexión y desafíos.
En aras a celebrar 200 años del primer ensayo institucional desarrollado en Chile, primera junta de gobierno de 1810, y en atención al futuro de nuestra nación, me parece justo resaltar la innegable importancia que han tenido el desarrollo de instituciones sociales en el proceso de restauración y consolidación republicana. Bajo este espíritu, siento que es necesario instar a la reflexión acerca del futuro de nuestra casa de estudios, institución que ha acompañado a la nación en su vida republicana durante 115 años y cuyo desarrollo nos exige pensar sobre cual es la forma más adecuada en la que podemos aportar a su desarrollo.
Es en esta tarea de futuro que deseo compartir con ustedes un conjunto de medidas que estimo de suma importancia para que la escuela juegue el papel de protagonista que su historia y el futuro de Chile reclama, también abriendo espacio al debate y la necesaria reflexión.
Propongo lo siguiente:
1. Reemplazar el actual sistema de anualidad por uno semestral, puesto que ello permite flexibilizar la malla curricular aumentando las posibilidades de desarrollo del alumno, puesto que bajo este régimen estos podrían realizar cursos semestrales en distintas universidades nacionales y extranjeras, tener la posibilidad de adelantar ramos disminuyendo los excesivos años en que nuestros alumnos demoran en egresar, es decir, con esta medida se lograría una mayor movilidad social y académica por parte del alumnado.
2. Reestructurar el actual perfil académico a uno que otorge mayor relevancia a las llamadas ‘habilidades blandas’ dentro de las cuales la negociación y liderazgo son las llamadas a crear un alumno que combine sus aptitudes académicas con las necesarias habilidades prácticas. Es en esta dirección, que estimo necesario aumentar las horas del curso de práctica jurídica.
3. Potenciar la modalidad de pruebas orales destinadas a mejorar las destrezas orales del alumnado en vista de que hoy la mayoría de los procesos judiciales tiene como base la oralidad. Como también, cambiar las pruebas escritas de desarrollo por pruebas casuísticas prácticas orientadas a la resolución de casos judiciales, así estaremos potenciando el criterio jurídico del alumno.
4. Resaltar aún mas el concepto de juristas PUCV, pero creando los incentivos necesarios para fomentar y premiar la excelencia académica, primero aumentando el numero de controles semestrales y segundo otorgando la posibilidad de eximición
a quienes obtengan promedio final igual o superior a 5.8.
5. Crear lazos estables de comunicación entre profesorado y alumnos, exigiéndole a los primeros adoptar nuevas modalidades pedagógicas como lo son las clases interactivas, prácticas y resolutivas de problemas de la vida jurídica, esto sin renunciar a la exposición de los contenidos fundamentales que aseguren formar juristas de excepción.
Pero creo que el cambio más importante no es responsabilidad del profesorado ni de las autoridades administrativas, sino que de nosotros, los propios alumnos, esto nos debe llevar a un cambio de mentalidad, dejar en el olvido la limitada concepción del abogado PUCV teórico, destinado a ejercer la docencia y la investigación, e ir mas allá y pensar que con nuestra formación humanista podemos también aportar al país desde el ámbito político y social, ya vemos como la casa de Bello ha formado a 16 presidentes de la república y a un sin fin de altos funcionarios del estado, como también la universidad católica ha sido el alma mater de importantes movimientos sociales como la falange nacional, el gremialismo y la formación de dos presidentes de la república y no veo razón alguna que impida que los próximos gobernantes y autoridades que decidirán el futuro de nuestro país se hayan formado en la escuela de derecho de la católica de Valparaíso, este debe ser nuestro horizonte, pensar en grande, no tener limites a la hora de buscar un país mejor, por esto los insto a reflexionar, pidiéndoles que no se pongan límites, porque hoy mas que nunca el futuro de nuestro país nos exige nuestra participación.
Es en esta tarea de futuro que deseo compartir con ustedes un conjunto de medidas que estimo de suma importancia para que la escuela juegue el papel de protagonista que su historia y el futuro de Chile reclama, también abriendo espacio al debate y la necesaria reflexión.
Propongo lo siguiente:
1. Reemplazar el actual sistema de anualidad por uno semestral, puesto que ello permite flexibilizar la malla curricular aumentando las posibilidades de desarrollo del alumno, puesto que bajo este régimen estos podrían realizar cursos semestrales en distintas universidades nacionales y extranjeras, tener la posibilidad de adelantar ramos disminuyendo los excesivos años en que nuestros alumnos demoran en egresar, es decir, con esta medida se lograría una mayor movilidad social y académica por parte del alumnado.
2. Reestructurar el actual perfil académico a uno que otorge mayor relevancia a las llamadas ‘habilidades blandas’ dentro de las cuales la negociación y liderazgo son las llamadas a crear un alumno que combine sus aptitudes académicas con las necesarias habilidades prácticas. Es en esta dirección, que estimo necesario aumentar las horas del curso de práctica jurídica.
3. Potenciar la modalidad de pruebas orales destinadas a mejorar las destrezas orales del alumnado en vista de que hoy la mayoría de los procesos judiciales tiene como base la oralidad. Como también, cambiar las pruebas escritas de desarrollo por pruebas casuísticas prácticas orientadas a la resolución de casos judiciales, así estaremos potenciando el criterio jurídico del alumno.
4. Resaltar aún mas el concepto de juristas PUCV, pero creando los incentivos necesarios para fomentar y premiar la excelencia académica, primero aumentando el numero de controles semestrales y segundo otorgando la posibilidad de eximición
a quienes obtengan promedio final igual o superior a 5.8.
5. Crear lazos estables de comunicación entre profesorado y alumnos, exigiéndole a los primeros adoptar nuevas modalidades pedagógicas como lo son las clases interactivas, prácticas y resolutivas de problemas de la vida jurídica, esto sin renunciar a la exposición de los contenidos fundamentales que aseguren formar juristas de excepción.
Pero creo que el cambio más importante no es responsabilidad del profesorado ni de las autoridades administrativas, sino que de nosotros, los propios alumnos, esto nos debe llevar a un cambio de mentalidad, dejar en el olvido la limitada concepción del abogado PUCV teórico, destinado a ejercer la docencia y la investigación, e ir mas allá y pensar que con nuestra formación humanista podemos también aportar al país desde el ámbito político y social, ya vemos como la casa de Bello ha formado a 16 presidentes de la república y a un sin fin de altos funcionarios del estado, como también la universidad católica ha sido el alma mater de importantes movimientos sociales como la falange nacional, el gremialismo y la formación de dos presidentes de la república y no veo razón alguna que impida que los próximos gobernantes y autoridades que decidirán el futuro de nuestro país se hayan formado en la escuela de derecho de la católica de Valparaíso, este debe ser nuestro horizonte, pensar en grande, no tener limites a la hora de buscar un país mejor, por esto los insto a reflexionar, pidiéndoles que no se pongan límites, porque hoy mas que nunca el futuro de nuestro país nos exige nuestra participación.
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