Esta semana se presentaron en los tribunales de justicia las primeras querellas criminales que buscan hacer efectiva la responsabilidad penal, si la hubiera, de las autoridades que entregaron informaciòn equivocada a los habitantes de las zonas golpeadas por tsunamis el pasado 27 de febrero.
Una de ellas ha causado gran conmociòn pública, nos habla de dos mujeres que habrìan fallecido por la culpa de la erronea informaciòn entregada por la ex presidenta Michele Bachelet, quien llamando a la calma y descatando un eventual tsunami, instaba a bajar de los cerros y a retomar la normalidad.
Era entendile que estas mujeres en atenciòn a la situaciòn de temor e incertidumbre en la que se encontraban, creyeran verdadera la informaciòn que les daban, obedeciendo a la autoridad, era lògico que asi fuera, mal que mal los ciudadanos lo menos que esperan en estas situaciones es recibir oportuna informaciòn por parte de las autoridades.
Sin embargo, el problema se agraba al no ser la presidenta la ùnica autoridad involucrada, puesto que la información que eñña transmitio esa noche a su vez provenía de fuentes hasta ese día confiables por los chilenos como lo eran la ONEMI y el SHOA.
Al participar mas de un actor en el acto hace complejo determinar con absoluta claridad sobre quien debe recaer la responsabilidad,¿debe recaer en la ex presidenta de la república como máxima autoridad constitucional?,¿ en la ONEMI toda vez que esta es una oficina especializada en situaciones de emergencia? o bien ¿en el SHOA como recepcionista equivoco del NOA que había alertado sobre un posible tsunami en las costas del pacífico?.
Desde luego que estamos ante tamaña negligencia por parte de las autoridades, lo cual nos permite excluir la inteciòn directa, es decir, el objeto doloso de la acción, pero no se puede excluir a priori la posibilidad de configurar un tipo penal de cuasidelito culposo con resultado de muerte, lo que nos confrimaría la tesis que alguien debe responder por el fallecimiento de estas personas.
Personalmente creo que por parte de la presidenta es posbile tratar su participación con cierta clemencia, toda vez que ella recibio la información de manos de órganos especializados, permitiendonos pensar que sólo se limitio a reproducir lo que dicho informe le sañalaba, o bien, creer que su sentido común le aconsejaba señalar a las personas que era necesario resguardar su vida permaneciendo en altura, sin embargo no podemos hacer respinsable a la presidenta por no haber seguido su hipotético sentido común por tal que creo que no amerita imputar responsabilidad penal a la presidenta.Ahora bien, es muy distinto eñ escenario que se vislumbra en torno a la participaciòn de la ONEMI y del SHOA, puerto que primero ambos actuaron de manera negligente considerando su supuesta preparación técnica en la materia al interpretar incorrectamente la información con que en ese momento se contaba y segundo porque es nuestro propio orden legal quien los consagra como entes consultivos de carácter técnico, es decir peritos en la materia, por lo que tambien se deduce una conducta de impericia.
Es por estas razones y en atención al lamentable resultado, que es de esperar que los tribunales de justicia en vista del mértio de la causa y su investigación, ne dejen impune tal acto revestido de culpa y negligencia y nos lleve como nación a tomar real conciencia de la necesidad urgente de contar con órganos especializados dotados de personal altamente calificado, esta es la única fomra de evitar a futuro muertes que sin lugar a dudas se pudieron haber evitado.
domingo, 21 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
Terremoto en Chile: educación y cambio social.
Con motivo de las lamentable escenas ocurridas en Concepción; saqueos, pillajes, violencia social, me dispuse a reflexionar en torno a las causas que provocaron tal grado de quebrantamiento social y llegue a la conclusión de que estos hechos son frutos directos del modelo educacional que en las últimas décadas ha sido impartido en las aulas de nuestras escuelas.
Desde luego que no me refiero expresamente a los contenidos de los programas educacionales, sino, que al corazón o alma de el, es decir, a los principios y valores en base a los cuales se sustenta y desarrolla.
Creo que no podemos cerrar los ojos antes estos hechos y pensar que estos no ocurrirían algún día en nuestro país, al contrario, debemos estar concientes que en una sociedad tan individualista como en la que vivimos estas acciones es lo menos que podemos esperar. Suena duro pero lamentablemente esta es nuestra realidad.
Escenas en donde cientos de personas saquean descontroladamente todo tipo de bienes que encuentran a su azar, muchos de los cuales no son ni siquiera de primera necesidad, nos muestra una sociedad que con el tiempo termino por absorber los valores y principios del ideal individualista, en donde cada persona anhela acumular la mayor cantidad de bienes posible, puesto que tristemente, ellas están convencidas de que la felicidad y la prosperidad se consigue con la concentración de bienes materiales. Bajo este panorama, a nadie debería de extrañar ver a personas cometiendo el delito de hurto, llevándose bienes como lavadoras, refrigeradores, aspiradoras, televisores, etc., puesto que incluso a ellas no se las considera como tal, sino que a ojos de una sociedad individualista y materialista ellas no son mas que clientes y en primer lugar consumidores.
En síntesis, estos hechos no son más que una triste consecuencia del tipo de sociedad que hemos forjado a lo largo de nuestra historia reciente, es sin duda, una dura pero clara radiografía de nuestro cuerpo social que nos debe llevar urgentemente a replantearnos como nación cuales son los valores y principios sobre los cuales conduciremos el devenir de nuestra república.
Es en esta reflexión colectiva donde debemos hacer hincapié en el modelo educacional que recibirán las próximas generaciones de compatriotas, preguntándonos abiertamente si es que queremos que estas se sometan a colegios cada vez más exigentes y competitivos, donde se los someta a rígidas metas y objetivos individuales, so pretexto de alcanzar una anhelada excelencia y eficacia personal, o bien, tener el coraje de exigir a las autoridades que se incluyan en nuestro sistema educativo un ideal colectivo y marcadamente social.
Cuando me refiero a un ideal colectivo y social, no me hago eco de falsas consignas ideológicas que perjudican el progreso de nuestra nación como que el estado debe guiar el proceso educativo a objeto de un objetivo colectivo mayor o bien que tal tipo de ideales sólo pertenecen a las personas que adhieren a una corriente política de izquierda, sino que a lo que apunto es a que se incluyan inteligentemente valores sociales que inhiban el excesivo individualismo, entre estos se me ocurren, aumentar las horas de
Trabajo grupal en oposición al aislamiento de los alumnos, crear ramos obligatorios de liderazgo entre los alumnos incentivándolos a que realicen actividades grupales en donde uno de ellos hará de líder y será el encargado de incluir al resto en aras de la concreción de un objetivo común, de esta forma los alumnos conocerán el valor de principios esenciales como lo son el compañerismo, la responsabilidad ante terceros, la unidad, el respeto y la sociabilidad.
Desde luego que el simple cambio de objetivos de por si no nos asegura totalmente que ante una nueva catástrofe natural no ocurrirán situaciones tan reprochables como las comentadas, pero de lo que estoy seguro es que crearán conciencia en los más pequeños, que el hombre siempre necesitará de sus pares para sobrevivir y que es erróneo creer que la prosperidad y felicidad depende sólo de uno mismo. Si logramos aquello habremos dado un gran paso en la tarea de construir una sociedad más fraterna y humana.
Desde luego que no me refiero expresamente a los contenidos de los programas educacionales, sino, que al corazón o alma de el, es decir, a los principios y valores en base a los cuales se sustenta y desarrolla.
Creo que no podemos cerrar los ojos antes estos hechos y pensar que estos no ocurrirían algún día en nuestro país, al contrario, debemos estar concientes que en una sociedad tan individualista como en la que vivimos estas acciones es lo menos que podemos esperar. Suena duro pero lamentablemente esta es nuestra realidad.
Escenas en donde cientos de personas saquean descontroladamente todo tipo de bienes que encuentran a su azar, muchos de los cuales no son ni siquiera de primera necesidad, nos muestra una sociedad que con el tiempo termino por absorber los valores y principios del ideal individualista, en donde cada persona anhela acumular la mayor cantidad de bienes posible, puesto que tristemente, ellas están convencidas de que la felicidad y la prosperidad se consigue con la concentración de bienes materiales. Bajo este panorama, a nadie debería de extrañar ver a personas cometiendo el delito de hurto, llevándose bienes como lavadoras, refrigeradores, aspiradoras, televisores, etc., puesto que incluso a ellas no se las considera como tal, sino que a ojos de una sociedad individualista y materialista ellas no son mas que clientes y en primer lugar consumidores.
En síntesis, estos hechos no son más que una triste consecuencia del tipo de sociedad que hemos forjado a lo largo de nuestra historia reciente, es sin duda, una dura pero clara radiografía de nuestro cuerpo social que nos debe llevar urgentemente a replantearnos como nación cuales son los valores y principios sobre los cuales conduciremos el devenir de nuestra república.
Es en esta reflexión colectiva donde debemos hacer hincapié en el modelo educacional que recibirán las próximas generaciones de compatriotas, preguntándonos abiertamente si es que queremos que estas se sometan a colegios cada vez más exigentes y competitivos, donde se los someta a rígidas metas y objetivos individuales, so pretexto de alcanzar una anhelada excelencia y eficacia personal, o bien, tener el coraje de exigir a las autoridades que se incluyan en nuestro sistema educativo un ideal colectivo y marcadamente social.
Cuando me refiero a un ideal colectivo y social, no me hago eco de falsas consignas ideológicas que perjudican el progreso de nuestra nación como que el estado debe guiar el proceso educativo a objeto de un objetivo colectivo mayor o bien que tal tipo de ideales sólo pertenecen a las personas que adhieren a una corriente política de izquierda, sino que a lo que apunto es a que se incluyan inteligentemente valores sociales que inhiban el excesivo individualismo, entre estos se me ocurren, aumentar las horas de
Trabajo grupal en oposición al aislamiento de los alumnos, crear ramos obligatorios de liderazgo entre los alumnos incentivándolos a que realicen actividades grupales en donde uno de ellos hará de líder y será el encargado de incluir al resto en aras de la concreción de un objetivo común, de esta forma los alumnos conocerán el valor de principios esenciales como lo son el compañerismo, la responsabilidad ante terceros, la unidad, el respeto y la sociabilidad.
Desde luego que el simple cambio de objetivos de por si no nos asegura totalmente que ante una nueva catástrofe natural no ocurrirán situaciones tan reprochables como las comentadas, pero de lo que estoy seguro es que crearán conciencia en los más pequeños, que el hombre siempre necesitará de sus pares para sobrevivir y que es erróneo creer que la prosperidad y felicidad depende sólo de uno mismo. Si logramos aquello habremos dado un gran paso en la tarea de construir una sociedad más fraterna y humana.
martes, 2 de marzo de 2010
Estado de catástrofe: terremoto en Chile.
En virtud de lo dispuesto por la constitución política de la república en su artículo 39, el ejercicio de los derechos y garantías constituxionales que este cuerpo legal reconoce a las personas, sólo pueden verse afectados bajop las llamadas situaciones de excepción,
entre las cuales se encuentran: guerra externa o interna, conmoción interior, emergencia y la cada ves mas nombrada calamidad pública.
Es en este último caso de excpeción donde el presidente de la república podrá declara estado de catástrofe, teniendo que determinar a que zona en especìfica se extenderá dicho régimen jurídico excepcional. Esta categoria jurídica, como lo señala la propia CPR en el artículo 43, Inc. 3º, faculta al presidente a adoptar las medidas necesarias para reestablecer oportunamente la normalidad en la zona afectada, así la principal magistratura de la nación podrá restringir las libertades de locmoción y de reunión, como asimismo, requisar bienes y limitar el derecho de propiedad de los particulares sobre sus bienes.
Es decir, nuestra carta fundamental otorga amplias facultades constitucionales al presidente de la república, para que este en conjunto al jefe de seguridad de la nación (artículo 41. Inc 3º CPR) logren en tiempo razonable el cometido de reestablecer el deseado orden legal en la sociedad civil afectada.
Sin emabargo, es cuestionable el ejercicio que la presidenta Michele Bachelet Jeria le ha dado a esta garantía que le otorga la constitución, en cuanto a adoptar las diligencias necesarias para asegurar el orden público en las zonas perturbadas por el grave terremoto del pasado 27 de febrero. Es cuestionable, puesto que pasada 72 horas desde ocurrido tan lamentable catastrofe natural, aún no se ven soluciones oportunas y claras en orden a mejorar la precaria condición en la que se encuentran miles de compatriotas, hechos que han llevado a niveles inusuales de conflictividad social.
La crítica se legitima al comprender que en base al estatuto jurídico especial delegado al presidente muchos problemas que se han ido suscitando en las últimas horas se pudieron haber evitados, al menos parcialmente. A modo de ejemplo, el desabastecimiento de alimentos de primera necesidad por parte de particulares, se pudo haber evitado si la presidenta hubiera hecho ejercicio de la facultad constitucional que le permite disponer de la requisiciones de bienes, puesto que era deseable que ante tal situación extraordinaria excepción y en atención a las consecuencias sociales que se originaron por la falta de estas medidas, el estado hubiera requisado las principales bodegas de supermercados como también los camiones de abastecimiento de gasolina con el propósito de entregar dichos bienes de primera necesidad a quienes urgentemente los necesitaban, así impidiendo que tal carencia llevara a estos a doptar medidad radicales abiertamente contrarias a nuestro orden legal, como lo han sido los numerosos saqueos colectivos y los reprochables pillajes ciudadanos.
Ahora bien, como todo en materia jurídica ha de tener un justo equilibirio legal, la propia carta fundamental en su artículo 45 reconoce y asegura a los particulares que se hubieren vistos afectados por la limitación a su derecho de propiedad a causa de los actos adoptados por el gobierno, el derecho a ser uso de los recursos procesales pertinentes con el objeto de reclamar ante los tribunales de justicia las debidas indemnizaciones.
Sin embargo, creo que ante situaciones excepcionalísimas como las que hoy vive el país bien vale la pena que el presidente adopte tal tipo de medidas constitucionales, en ningún caso para vulnerar los derechos que nuestra constitución consagra y asegura a cada uno de los nacionales chilenos y su consecuencia del debilitamiento de un estado de derecho insustituible en nuestra democracia, sino que por el contrario, el uso de tales medidas no buscan más que reestablecer el anhelado estado de derecho inexistente en la zona afectada, puesto que cuando esta en juego la continuidad de los principios y valores mínimos en base a los cuales se sustenta la convivencia humana, como los son el respeto por el derecho a la vida, la libertad y el debido resguardo de la integridad física de las personas,como hoy ha quedado de manifiesto en las principales ciudades y localidades afectadas por el terremoto, siempre será necesario y útil hacer uso de tan necesarias medidas constitucionales.
Karim Nehme G.
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