viernes, 21 de mayo de 2010

Escenario post 21 de mayo

Al fin llego el 21 de mayo y despues de 50 años un presidente de la centro derecha cumplio con el mandato constitucional de dar cuenta del estado de la nación a la república.

La primera impresión que tuve al escuchar las palabras del presidente Piñera fue que como buen emprendedor supo reconocer las grandes oportunidades que el desastre del pasado 27 de febrero arrojo. El hecho de rendir homenaje a los ex presidentes de la república y especialmente a los de la concertación, dejo en claro que la intención del mandatario es capitalizar la necesidad de unidad nacional generada por el debastador desastre natural. Pero también, y creo que es lo mas importante, Piñera por medio del discurso logro dibujar el camino de lo que serán sus próximos 4 años en la moneda.

El hecho de convocar a la oposición a trabajar unidos por el futuro de Chile, da muestras vivas que aún el propósito del ejecutivo es convocar a un gobierno de unidad. En este sentido el mensaje comunicativo que se da es que dadas las circunstancias gobierno y oposición deben actuar unidos frente al enemigo común, que pareciera ser la fatidica tarea de superar el subdesarrollo.

Sin perjuicio de lo importante de aquello, lo más importante del discurso fue sin duda la ruta de navegación del gobierno de la coalición por el cambio. Desde luego que muchas de las propuestas son del todo ambiciosas y una parte de ellas van en el sentido indicado si se quiere alcanzar el umbral de desarrollo, pero como así se es ambicioso en el discurso el gobierno tendra que ser ambicioso y eficaz en la gestión si es que quiere al menos cumplir una parte considerable de las propuestas. Es allí el gran desafío del nuevo gobierno, y es allí donde los chilenos esperaremos la tan publicitada nueva forma de gobernar. Porque el discurso es la parte facil de la política, pero donde realmente se hace política es en la concresión de los proyectos que represetan a un gobierno. Es en este sentido, que el gobierno tendra que ser capaz de adelgazar lo que más pueda la grasa de la máquina burocratica del estado, ya que muchas de las propuestas demandan servicios y organismo públicos agiles y eficientes, los cuales hoy en día distan mucho de existir.

Como balance creo que se cumplieron las expectativas, no se pronunciaron medidas indseables como la venta de activos públicos o retrocesos en las libertades civiles, pero si es que el gobierno realmente no quiere transformarse sólo en el gobierno de la reconstrucción ,tendra que ser capaz de mover la gran maquina del estado en vista a la concreción de los desafios que hay por delante. La experiencia y la historia mediata del país, nos han dado pruebas feacientes de que aquello no es tarea facil y que si se quiere avanzar a pasos agigantados hay que pagar un costo alto. Es en este escenario en el que queda el presidente y el gobierno despues del primer 21 de mayo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Bicentenario y la necesidad de unidad cívica.

Cuando estamos a menos de siete días de la primera cuenta pública del presidente Piñera, bien vale la pena detener por unos minutos nuestras agitadas vidas para reflexionar en torno a la viabilidad política del proyecto de la coalición por el cambio, en el sentido de lograr ser no sólo el gobierno del terremoto sino que el gobierno del cambio.

Para ser justos cabe reconocer que los primeros dos meses del nuevo gobierno han estado condicionados a dar soluciones urgentes a los problemas generados por el terremoto, lo cual le ha impedido al ejecutivo impulsar las iniciativas legislativas en torno a las materias que fueron propias de la campaña y que caracterizan a su sector, lo cual es entendible. Sin embargo, el gobierno no puede excusare indefinidamente en esta causal imprevisible, puesto que ya al ver pasado mas de tres meses de la catástrofe los ciudadanos y particularmente los electores que votaron por la opción del cambio comenzarán a exigir al gobierno que cumpla con lo prometido.

En este sentido, las nuevas autoridades tendrán que ser inteligentes y astutos para conformar un escenario político favorable que les permita dar movibilidad a la agenda legislativa. Pero para esto, el presidente y los partidos de gobierno deben tener muy claro que el hecho de no contar con las mayorías en ninguna de las cámaras de nuestro congreso los obliga a negociar con los miembros de la oposición. Lo anterior muy por lejos de ser un punto en contra como algunos lo creen, es una gran oportunidad que la coalición por el cambio debe ser capaz de canalizar, en el entendido de que si realmente la aspiración que los mueve es ser el gobierno que le cambie la cara a Chile para lo cual se necesita aprobar leyes sobre materias sensibles y de gran importancia nacional, deberán tender los puentes necesarios para que los miembros de la oposición estén dispuestos a remar en el mismo sentido que desea el gobierno.

Lo anterior es crucial y va en el sentido de un gobierno de unidad nacional planteado por el presidente Piñera. Esto adopta mas fuerza al ver que el terremoto y la situación de vulnerabilidad que este genero en la sociedad chilena, puede ser una tremenda oportunidad del gobierno de conquistar a los ciudadanos con la invitación de hacerse partes de un desafío épico que es la tarea que tenemos como país de reconstruir nuestro espíritu quebrantado por la catástrofe generando un nuevo clima de amistad cívica que permita adoptar las medidas aún pendientes que Chile debe adoptar con el fin de asegurar un mayor bienestar a sus nacionales.

Sólo teniendo en cuenta este escenario el país podrá seguir avanzado en los desafíos que aún tiene por delante. Es decisión del nuevo gobierno adoptar esta postura de unidad cívica. Pero lo que no puede guiar el camino del gobierno es el intento de limitar a los partidos de gobierno la tarea de construir un nuevo Chile pasando la locomotora a los partidos de la oposición.

De este modo para que el gobierno de la coalición por el cambio no sólo sea recordado en los libros de historia como el gobierno de la reconstrucción, sus autoridades deberán tener en vista que la principal exigencia que nos impone la celebración de nuestro bicentenario es ser capaces de crear un nuevo clima de amistad cívica. Es de esperar que el presidente intuya este escenario y permita que demos vuelta la página de la catástrofe y nos enfoquemos en los desafíos de largo plazo, teniendo el respaldo de nuestra historia política republicana la que nos dice que cuando mejor le ha ido al país es cuando ambas coaliciones trabajan unidos por Chile.

sábado, 1 de mayo de 2010

Derecho PUCV mirada de futuro.

Sin duda alguna que durante los primeros 115 años de historia de nuestra escuela de derecho se han conseguidos logros muy importantes, se fundó el primer curso de leyes en nuestra región de Valparaíso dependiente de los sagrados corazones, se estableció la primera sede de la universidad católica fuera de la región metropolitana, se formaron las primeras generaciones de abogados que se caracterizaron por su impronta y excelencia académica, todos logros que han permitido, por ejemplo, que hoy nuestra escuela por segundo año consecutivo se encuentre entre las tres mejores escuelas de derecho de nuestro país, o que seamos líderes indiscutidos a nivel nacional en investigación y desarrollo de las ciencias jurídicas.

Lo anterior sin duda que llena de orgullo a las nuevas generaciones de estudiantes y futuros abogados que hoy tenemos el privilegio de estudiar en las aulas de la pontificia universidad católica de Valparaíso. Sabemos que dichos logros son el resultado de largos procesos académicos e institucionales, y que en ellos han participado con gran esmero y dedicación un número significativo de abogados, profesores, personal administrativo y alumnos, que en vista de lo que han logrado merecen todo nuestro reconocimiento y aprecio, entendiendo que si hoy nos enorgullecemos de estudiar en la mejor escuela de derecho del país es gracias a su trabajo y dedicación.

Sin embargo, como miembros de las nuevas generaciones de estudiantes no podemos quedarnos dormidos en la complacencia que significa ver todo lo que se ha logrado durante estos 115 años, si no que al contrario, somos nosotros quienes debemos empeñarnos en el desafío de construir los pilares esenciales que determinarán el futuro de nuestra escuela. Es a esta tarea ardua pero noble a la que cada uno de nosotros debe sentirse llamado a participar.

El desafío que tenemos por delante nos exige ser capaces de avanzar en aquellas materias en las cuales durante estos 115 años no fuimos capaces de crecer y desarrollarnos, porque si queremos ser capaces de cumplir con esta tarea debemos empezar reconociendo nuestras debilidades y flaquezas, sólo el conocimiento acabado de ellas nos permitirá en el futuro tomar las decisiones correctas.

Desde luego que hoy como escuela tenemos más de una debilidad, pero creo que la más importante, en atención a las consecuencias negativas que nos provoca, es contar con un régimen curricular excesivamente rígido. Si bien es justo reconocer que este es uno de los elementos institucionales que nos permite gozar de excelencia, es justo también alertar sobre los efectos negativos que genera. A causa de él nuestra escuela ha perdido una gran oportunidad de posicionar a sus abogados en el mercado laboral, toda vez que si de algo no nos debemos enorgullecer es de los 11 años que nuestros alumnos se demoran en su proceso de titulación, lo cual hace que el número de abogados de esta escuela que se titula por año es muy bajo en comparación a otras universidades de igual o menor prestigio que el nuestro.
Este es un desafío gigante que tenemos como comunidad universitaria y , para dar solución a él debemos ser capaces de encontrar la fórmula que nos permita compatibilizar la deseada flexibilidad curricular sin renunciar a la formación de excelencia que hoy en día nos caracteriza a nivel nacional. Porque están equivocados quienes creen que la excelencia es sinónimo de rigidez.

Otra manifestación del problema se vincula con nuestro actual sistema de evaluación, el cual al contrario de incentivar la excelencia genera que gran parte de los alumnos pase sus ramos con las notas mínimas exigidas, lo cual desincentiva el rendimiento de estos, toda vez que en un régimen de evaluación en el que se premie la excelencia, permitiendo la eximición, los alumnos tendrán mayores incentivos para intentar conseguir una nota alta. Pero lo más preocupante y que se relaciona directamente con la falta de posicionamiento de nuestros alumnos, es que hoy para acceder a altos cargos dentro del poder judicial, ministerio público o bien, para integrar los más prestigiosos estudios de abogados se nos exige determinadas notas de presentación para competir por los cargos, de este modo artificialmente nos estamos poniendo una barrera de entrada a estos mercados.

Un abogado no sólo debe recibir una formación teórica, sino que una integral, y para ello es necesario que nuestras autoridades tomen conciencia de que hoy el mercado laboral está demandando no sólo aptitudes formativas propias de la carrera, si no que cada vez en mayor medida valoran las llamadas habilidades blandas, en este sentido propongo que se incluyan de forma obligatoria en nuestra formación ramos de liderazgo, inteligencia emocional, lógica y argumentación jurídica, habilidades hoy desconocidas por la mayor parte de nuestros egresados.

Pero la buena noticia es que aún estamos a tiempo para realizar estas reformas, y cada vez más se aprecia por parte de dirección y decanato una postura proclive a enfrentar estos desafíos. Es así como tomamos con alegría y esperanza la decisión de que en el año 2011 comenzará a implementarse el régimen semestral, esperamos con ello que se pueda dar al sistema la debida flexibilidad que le permita, por ejemplo, a los alumnos realizar cursos en el extranjero, tomar ramos de formación integral, disponer de mayor tiempo para realizar actividades extra curriculares, entre otras.

Estoy consciente de que el desafío es mayor, y que si queremos enfrentarlo con éxito tendremos que dedicar mucho tiempo y trabajo a su concreción, pero lo que me da esperanzas es ver que por fin las autoridades y el alumnado a tomado conciencia de la importancia de resolver nuestras debilidades, es por ello que invito a cada uno de ustedes a convertirse en miembro activo de este nuevo proceso de reforma, con la absoluta convicción de que los próximos 115 años de futuro dependen de nuestro actuar, y que como jóvenes debemos estar a la altura de lo que el futuro espera de nosotros.