viernes, 14 de mayo de 2010

Bicentenario y la necesidad de unidad cívica.

Cuando estamos a menos de siete días de la primera cuenta pública del presidente Piñera, bien vale la pena detener por unos minutos nuestras agitadas vidas para reflexionar en torno a la viabilidad política del proyecto de la coalición por el cambio, en el sentido de lograr ser no sólo el gobierno del terremoto sino que el gobierno del cambio.

Para ser justos cabe reconocer que los primeros dos meses del nuevo gobierno han estado condicionados a dar soluciones urgentes a los problemas generados por el terremoto, lo cual le ha impedido al ejecutivo impulsar las iniciativas legislativas en torno a las materias que fueron propias de la campaña y que caracterizan a su sector, lo cual es entendible. Sin embargo, el gobierno no puede excusare indefinidamente en esta causal imprevisible, puesto que ya al ver pasado mas de tres meses de la catástrofe los ciudadanos y particularmente los electores que votaron por la opción del cambio comenzarán a exigir al gobierno que cumpla con lo prometido.

En este sentido, las nuevas autoridades tendrán que ser inteligentes y astutos para conformar un escenario político favorable que les permita dar movibilidad a la agenda legislativa. Pero para esto, el presidente y los partidos de gobierno deben tener muy claro que el hecho de no contar con las mayorías en ninguna de las cámaras de nuestro congreso los obliga a negociar con los miembros de la oposición. Lo anterior muy por lejos de ser un punto en contra como algunos lo creen, es una gran oportunidad que la coalición por el cambio debe ser capaz de canalizar, en el entendido de que si realmente la aspiración que los mueve es ser el gobierno que le cambie la cara a Chile para lo cual se necesita aprobar leyes sobre materias sensibles y de gran importancia nacional, deberán tender los puentes necesarios para que los miembros de la oposición estén dispuestos a remar en el mismo sentido que desea el gobierno.

Lo anterior es crucial y va en el sentido de un gobierno de unidad nacional planteado por el presidente Piñera. Esto adopta mas fuerza al ver que el terremoto y la situación de vulnerabilidad que este genero en la sociedad chilena, puede ser una tremenda oportunidad del gobierno de conquistar a los ciudadanos con la invitación de hacerse partes de un desafío épico que es la tarea que tenemos como país de reconstruir nuestro espíritu quebrantado por la catástrofe generando un nuevo clima de amistad cívica que permita adoptar las medidas aún pendientes que Chile debe adoptar con el fin de asegurar un mayor bienestar a sus nacionales.

Sólo teniendo en cuenta este escenario el país podrá seguir avanzado en los desafíos que aún tiene por delante. Es decisión del nuevo gobierno adoptar esta postura de unidad cívica. Pero lo que no puede guiar el camino del gobierno es el intento de limitar a los partidos de gobierno la tarea de construir un nuevo Chile pasando la locomotora a los partidos de la oposición.

De este modo para que el gobierno de la coalición por el cambio no sólo sea recordado en los libros de historia como el gobierno de la reconstrucción, sus autoridades deberán tener en vista que la principal exigencia que nos impone la celebración de nuestro bicentenario es ser capaces de crear un nuevo clima de amistad cívica. Es de esperar que el presidente intuya este escenario y permita que demos vuelta la página de la catástrofe y nos enfoquemos en los desafíos de largo plazo, teniendo el respaldo de nuestra historia política republicana la que nos dice que cuando mejor le ha ido al país es cuando ambas coaliciones trabajan unidos por Chile.

No hay comentarios:

Publicar un comentario